Hace un tiempo que mi repertorio personal de compacts de música viene cambiando (gracias a la colaboracion de Esteban, él es "el prestamista" ), esto me permitió (re)descubrir letras, ritmos, y personajes, que en más de una oportunidad me han dejado fascinado, por esto último me veo obligado a compartirlo con ustedes, para que sí aún no lo han hecho, se acerquen un poquito al menos a la música de nuestra tierra.
LA POMEÑA ( Canción )
Eulogia tapia en la poma
Al aire da su ternura
Si pasa sobre la arena
Y va pisando la luna.
El trigo que va cortando
Madura por su cintura
Mirando flores de alfalfa
Sus ojos negros se azulan.
El sauce de tu casa
Está llorando
Porque te roban Eulogia
Carnavaleando.
La cara se le enharina
La sombra se le enarena
Cantando y desencantando
Se le entreverán las penas.
Viene en un caballo blanco
La caja en sus manos tiembla
Y cuando se hunde la noche
Es una dalia morena.
- Letra: Manuel José Castilla
- Música:Gustavo Leguizamón)
- Año:1969.
EL GOZANTE ( Poema )
Me dejo estar sobre la tierra porque soy el gozante.
El que bajo las nubes se queda silencioso.
Pienso: si alguno me tocara las manos
se iría enloquecido de eternidad,
húmedo de astros lilas, relucientes.
Estoy solo de espaldas transformándome.
En este mismo instante un saurio me envejece y soy
leña
y miro por los ojos de las alas de las mariposas
un ocaso vinoso y transparente.
En mis ojos cobijo todo el ramaje vivo del quebracho.
De mi nacen los gérmenes de todas las semillas y los riego con rocío.
Sé que en este momento, dentro de mí,
nace el viento como un enardecido río de uñas y de
agua.
Dentro del monte yazgo preñado de quietudes furiosas.
A veces un lapacho me corona con flores blancas
y me bebo esa leche como si fuera el niño más viejo
de la tierra.
De cara al infinito
siento que pone huevos sobre mi pecho el tiempo.
Si se me antoja, digo, si esperase un momento,
puedo dejar que encima de mis ingles
amamante la luna sus colmillos pequeños.
Zorros la cola como cortaderas,
gualacates rocosos,
corzuelas con sus ángeles temblando a su costado,
garzas meditabundas
yararás despielándose,
acatancas rodando la bosta de su mundo,
todo eso está en mis ojos que ven mi propia triste
nada y mi alegría.
Después, si ya estoy muerto,
échenme arena y agua. Así regreso.
-Manuel José Castilla